Por qué hago lo que hago.

Cibell Yecerra

La historia de mi vida es algo complicada. Me gustaría compartirla contigo.

Por un lado, para que me conozcas un poco mejor y por otro lado porque conectar de verdad y construir vínculos, es para mí una de las mejores cosas que existe.


Mi cuna estuvo en..

Nací y crecí en Chivacoa. Una pequeña ciudad en Venezuela. Era hija única; alegre, extrovertida y traviesa. Mi mamá vino de una familia más grande, de 8 hermanos, para los que ella siempre está disponible. Trabajó como maestra y fue directora de varias escuelas primarias. Ahora desempeña la acupuntura. Mi papá tenía un corazón revolucionario, se desvanecía por la literatura y la política. En su juventud, estuvo en prisión por varios años debido a sus ideales. Luego se dedicó al arte y escribió un par de libros.

Mi infancia transcurrió feliz. 

Como ya he contado, tengo una mamá cariñosa y bondadosa. Cuando fue necesario, su hermana menor vino a vivir con sus hijos a nuestra casa. Espectacular! De repente, ya no era hija única sino que tenía seis “hermanos".

Durante mi pubertad

A mis nueve años recibí mi primer gran golpe. Mis padres se separaron. Ese tipo de separación siempre es terrible. Para todos los involucrados, incluyéndome a mí. También me enseñó que las cosas hermosas pueden surgir de la tristeza. Mi papá se volvió a casar, con una holandesa y cuando yo tenía 18 años recibí un regalo muy especial. Una verdadera hermana! Y cinco años después, en 2002, fui nuevamente sorprendida, esta vez con un hermano de verdad.

Rumbo a Holanda

Mi viaje Vzla-NL

Por supuesto quería estar cerca de mis pequeños hermanos. Así que cuando tenía 23 años me fui volando. Literalmente unos 8.200 kilómetros.
Desde Venezuela a los Países Bajos, por mi nueva familia, la aventura y para ampliar mis horizontes.

Me sentí en casa tan rápido. Gracias al apoyo de la mejor madrastra que me pude desear. Viví en Amsterdam y retomé con gran placer mi pasión por el voleibol. Que durante uno de los entrenamientos también conocí a mi mejor amiga, fue realmente fantástico!

Con un grupo alegre de personas de todo el mundo, hice un curso intensivo de idioma y nivelación, así que dentro de un año aprendí a leer y escribir holandés a nivel superior, al mismo tiempo que inglés y otras materias. El habla y el oído en holandés, me tomó un poco más de tiempo, incluso todavía, a veces mi lengua se enreda, por ejemplo, con el sonido “sch”.

Estudios, otra separación, un adiós y un nuevo comienzo

Después de dominar el idioma holandés, llegó el momento de dar un nuevo paso. Una carrera! Comencé a estudiar Marketing, Comunicación y Economía en la Escuela Universitaria de Amsterdam. 

¿Por favor, en qué me he metido? Estudiar a una edad algo tardía, en un idioma extranjero, en un país nuevo con una cultura diferente y sin compañeros de estudio. Fue un momento difícil para mí, donde la tristeza y la soledad se me daban mejor que la alegría, el entusiasmo y la diversión de esa etapa universitaria. 

Luego, mi papá y mi madrastra se separaron y él regresó a Venezuela. Como ya dije antes, ese tipo de separaciones son muy difíciles para todos.

Y como si eso no fuera suficiente, mi prima-hermana mayor, murió repentinamente. Me rompí, me sentí miserablemente infelíz y sola. Inconscientemente sentimientos de inseguridad me acosaron. Me sentí culpable y tuve una baja de autoestima y confianza. Fueron tiempos duros.

Afortunadamente, soy una persona perseverante con gran capacidad de adaptación. Ya había llegado hasta aquí y además, Holanda ya se había ganado mi corazón. Finalmente pasé por este difícil período y logré graduarme con tan solo medio año de retraso. Mi primera entrevista de trabajo fue un éxito e inmediatamente comencé a trabajar en el banco ING.

Wow, me gradué y ya tenía mi primer trabajo de verdad! Un poco más tarde también encontré al amor de mi vida; una mujer que me hizo crecer increíblemente.

Un viaje de desarrollo personal

Ese crecimiento me hizo hambrienta por más. Aprendí a leer novelas. No como solía hacer: leer dos páginas y luego olvidar el libro. Aprendí a leer con gusto y emoción. Devoré libros de autoayuda. Porque me di cuenta de que esos libros podían ayudarme a descubrir todo lo que había en mi, a llevar una vida mejor y a ayudar a otros con su desarrollo personal.

Muy pronto me casé e hicimos realidad nuestro sueño. Una bonita casa al agua con un barquito. Juntas quisimos compartir nuestra felicidad con un bebé. Después de tres años de tratamiento intensivo, quedé embarazada. ¿Cuánto más feliz puede ser una persona?

Más fuerte que la hiedra

Desgraciadamente, esa gran felicidad no vino sola. Casi al mismo tiempo me dijeron que perdía mi trabajo debido a una reorganización. Y como si eso no fuera suficiente, mi papá murió repentinamente en febrero de 2016. Debido a mi embarazo no pude hacer el viaje a Venezuela y no pude despedirme de él. Casi me derrumbé por completo.

Afortunadamente, el embarazo continúo muy bien y en julio de 2016 nació mi niña.
¡Cómo hay a veces una línea tan delgada entre la felicidad celestial y el dolor desgarrador!
Este periodo fue terriblemente difícil para mí, agotada y perdida tenía la sensación de estar lentamente hundiéndome en un profundo pozo de miseria, a pesar de mis esfuerzos por mantenerme a flote.

Pero, como muy bien se dice en Venezuela: ¡Soy más fuerte que la hiedra! 

A mediados de 2017 fui al seminario que cambió mi vida. Pasé de ‘vivir porque hay que hacerlo y todos lo hacen' a 'vivir con una misión clara con una inmensa satisfacción'.

Estudié entonces Hipnoterapia en el Instituto de Hipnosis Holanda, para poder ayudar a otros a salir de su pozo. ¡Qué maravilloso es ayudar realmente a la gente! Y también he podido experimentar lo que la hipnoterapia puede significar.

Mi vida no fue siempre color de rosas.
Afortunadamente no! Porque entonces nunca me habría convertido en la gran mujer que soy ahora. Sin mi equipaje personal, solo sería la mitad de terapeuta que soy ahora.


Dime, ¿te viene bien una ayuda para salir de tu pozo?

¡CONECTEMOS!

¡PORQUE TAMBIÉN TU ERES MÁS FUERTE QUE LA HIEDRA!

Cibell Yecerra